Los grandes males de CajaMurcia

Son varios años los que lleva la U.G.T. denunciando la situación laboral de la Caja, y aunque es verdad que últimamente se han dado pasos positivos y se ha entrado en una dinámica de diálogo y negociación, no es menos cierto que el enfermo presenta pocos síntomas de mejoría, y cuando decimos enfermo, nos estamos refiriendo, claro está, a todos los trabajadores que componen la plantilla de CajaMurcia.

Los grandes males del enfermo son crónicos y conocidos por todos:

  1. Falta de personal en oficinas.
  2. Escasa remuneración.
  3. Pocas expectativas profesionales.
  4. Un autoritarismo muy marcado y consentido.

En primer lugar, la falta de personal provoca una pésima imagen de CajaMurcia que ya empieza a aparecer como un sinónimo de aglomeración. Esta gran afluencia a su vez, provoca en los empleados un cuadro de agobio, estrés, mala atención al cliente, que además, conlleva a no terminar el trabajo administrativo, a tensiones entre compañeros, a la realización de horas extras, mucha dificultad para disfrutar la vacaciones... y a esto se añade otro problema no menos grave, que es el de poder conciliar la vida laboral y la familiar. Difícil, ¿verdad?

La escasa remuneración es otro de las grandes deficiencias que aquejan a la Caja. Sólo el equipo directivo puede presumir de tener una nómina galáctica. Estos son los que deben trabajar por las tardes, aunque muchos de ellos ni lo hacen por la mañana. Los demás, no hace falta repetirlo, estamos en la parte más baja del ranking de las Cajas esperando el día 25 para cubrir el descubierto. Y es que algunos, desde sus torres de marfil y sus buenos salarios, les importa un carajo lo que les ocurre al resto, a la inmensa mayoría.

Las escasas, por no decir nulas expectativas profesionales en CajaMurcia se limitan, con suerte, a la dirección de una oficina. Y decimos con suerte porque aparte de la profesionalidad, la valía, el perfil, etc., influye mucho la relación con el Jefe, ya sabes: afinidad, complicidad, ideología y eso sí, imprescindibles la dedicación absoluta y la obediencia debida. ¿O no? Escalar profesionalmente más alto es una utopía, allí sólo llegan los elegidos, y recuerda, si llegas a Jefe de Zona jamás serás cesado, has llegado a la galaxia, ya no tienes objetivos, como mucho te cambiarán de Zona. Y si hay que hacer algún favor se creará una Zona nueva y tan agustito.

El autoritarismo en CajaMurcia es un mal endémico, habitual, consentido y extendido, que está provocando un daño irreparable en la plantilla. Este tipo de comportamiento lo suelen tener personas carentes de personalidad, inseguras de su liderazgo, recelosas de su entorno y con un nivel cultural bajo y poco cultivado. Es frecuente ver este comportamiento en algunos jefes que para transmitir su preocupación por unos objetivos que no se van cumpliendo, recurren a gritos y amenazas en las reuniones o incluso más grave todavía, en algunos casos es un empleado el que recurre a estos métodos a través del teléfono. Patético. Debe resultar conmovedor para aquellos jóvenes licenciados que se incorporen a la Caja, ver lo que hay en el interior de esta imagen tan bien cuidada que CajaMurcia presenta en el exterior.

Sr. Egea Kraüel, los números le cuadrarán todos los años, pero éste no es el camino. Esta entidad necesita una renovación profunda en su equipo directivo, en sus mandos intermedios, necesita una cambio de caras y de discurso, necesita chispa e ilusión, necesita la implicación de todos para un proyecto del que cada vez se descuelga más gente.

La falta de expectativas profesionales, la escasa remuneración económica, unas oficinas mal dotadas de personal y unos directivos que en su mayoría han perdido el poco crédito que tenían por su escaso talento y nulo talante, son los culpables de este atasco. En su mano está. ¿O no puede ser? Vd. Mismo.

Hoja de afiliación de la UGT

volver al índice