Pepe, el sufrido director, y la salud laboral

Cuando a Pepe, el sufrido director, le han mencionado eso de la Salud Laboral en el Sector de Ahorro, enseguida ha pensado que no tiene qué temer nada raro en su trabajo que afecte a su salud. En cambio, sí ha notado que a sus cincuenta y pico tacos, ya no tiene la misma energía ni alegría para levantarse cada día y trabajar en la Caja. Su mujer no lo entiende cuando llega agotado a casa, ella permanece enfrascada en los programas del corazón y sigue el embarazo de la princesa Leti al dedillo. Sus jefes le dicen que de riesgos laborales nada, que peor se está en la obra. El caso es que la espalda, la tensión, el estómago y algunas peplas más se van adueñando de él. Pero de lo que más se resiente es de su salud mental, de los otros riesgos invisibles de su absorbente trabajo: estrés, ansiedad, etc. y que está harto de contar ovejitas todas las noches para dormir. Para relajarse ha probado con el Tai Chi, el yoga, los balnearios, los libros de autoayuda, la homeopatía, las infusiones, la música clásica, la música N.A., el sexo, pintar, leer, pasear, viajar, el deporte, incluso le han aconsejado que se fume de vez en cuando algo diferente... pero nada de nada. De vez en cuando se queda bloqueado, y se pregunta mosqueado cuál era la causa de su deteriorado cerebro.

Por las noches, Pepe sueña con personas que le solicitan créditos, que le regatean un cuartillo de interés, con los morosos desaparecidos; y sueña también con otras que le hablan de objetivos y le marcan un calendario. Pero la peor pesadilla es aquella que se repite noche tras noche, en la que se le aparece un galgo con traje y corbata mientras una voz en off, como en las películas, le grita: ¡Deprisa, Deprisa!. Para más inri descubre que el galgo tiene un rostro parecido....a ÉL MISMO. Entonces Pepe, sudoroso y asustado, se despierta de repente y vuelve a preguntarse cuál será la causa de su paranoia .Y como sabe cuál, desde hace unos días nuestro sufrido director se ha tomado más en serio eso de la Salud Mental, aunque la Mutua no le da mucha importancia. Y lo primero que ha hecho ha sido salir cada día de la oficina a las TRES, para llegar a tiempo de enchufarse con su mujer para ver el “Tomate” y seguir los derroteros de la Pantoja, o de sus Altezas y su feliz embarazo, inoportuno, según un meapilas llamado Jaime Peñafiel.

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