ˇOjo con el exceso de celo!
La consecuencia puede ser el despido

Meter la mano en la caja siempre ha sido sinónimo de estar despedido. No es nada nuevo. Pero la Caja considera que hay cientos de formas de “meter mano”. Aparte de la puramente física de llevarse un fajo de billetes. Y muchos compañeros parecen no enterarse de que la entidad considera una deslealtad cualquiera de estas normas, generando una desconfianza que es el primer paso para situarse con un pie en la calle.

La reducción salvaje de la plantilla en la red de sucursales y la carga de trabajo añadida que han generado los objetivos y las nuevas herramientas, así como la mayor burocracia administrativa que provoca en el día a día, hacen que hasta para ponernos enfermos o planear un embarazo tengamos que pedir permiso al responsable inmediato, quien, inevitablemente, nos pedirá como favor personal si podemos aplazarlo, porque no dispone de sustitutos ni para las vacaciones.

Esto nos ha llevado a una práctica diaria de cesión de claves, de autorizaciones de descubiertos, retrocesión de comisiones, extratipos o cargos de recibos, porque el sistema nos lo permite y nos lo manda el jefe, pero sin que se nos hayan otorgado poderes ni atribuciones al respecto. Y lo hacemos porque todo el mundo lo hace y nunca pasa nada… hasta que pasa.

Hemos dicho hasta la saciedad, por activa y por pasiva, que hay que ser extremadamente escrupulosos y legalistas en el manejo de todas las operaciones con clientes. No es una cuestión de que si la Caja gana o pierde con lo que hacemos. Curiosamente, la mayoría de las irregularidades que se producen no suponen quebranto para la Caja ni beneficio para el compañero que las realiza. Todas las operaciones deben estar autorizadas y firmadas por el cliente. No se debe modificar ningún dato ni documento en operaciones crediticias. No se deben reflejar datos que no se puedan certificar con documentos. No se deben manejar cuentas sin la autorización expresa del titular. No se deben tomar atribuciones que no estén conferidas documentalmente (poderes). Y las claves son personales e intransferibles, puesto que de todo queda constancia en el sistema informático. Por tanto, y como aviso a navegantes, en estas circunstancias, nos están pidiendo a gritos que trabajemos cumpliendo estrictamente con lo marcado en la normativa interna de la Caja.

volver al índice