La nómina de Juan Estresado

A Juan Estresado no le cuadra la nómina. Esperaba los meses de enero y febrero como los de recuperación económica, o sea, para reducir el descubierto, pero mira por dónde las cuentas no le salen y los números rojos van a seguir siendo protagonistas en su ruinosa cuenta corriente.

Esperaba en la nómina de enero la retribución por la gestión de su cartera de clientes que había sido muy buena, tanto en "vinculación" como en "fidelidad", pero la dichosa Mora de su oficina le ha "contaminado", o sea, que le ha dejado a dos velas. ¡Toma ya! Todo el año haciendo fondos, seguros o planes de pensiones, haciendo las veces de cajero, gestor y a veces de director, asistiendo a reuniones, cursos y sacando trabajo por las tardes... para que otros se pongan las medallas o se vayan de viaje; como diría aquel: tanto nadar para ahogarse en la orilla.

Le comenta el director que efectivamente esta cuestión está recogida en la circular de incentivos y que él también se ha quedado sin cobrar nada, que a pesar de los buenos resultados obtenidos no hay nada que hacer. ¡Vaya consuelo! piensa Juan mientras se marcha jurando en arameo. Como no se cree la explicación de su jefe, llama a Personal para confirmarlo. El departamento le contesta que la retribución viene explicada en la circular de marras. Juan se acuerda de las 200 circulares que tiene sin leer y vuelve a jurar en arameo.

Juan se marcha hoy a casa a las tres, porque a las cinco le han citado para la convención de directivos. Allí vuelve a escuchar lo maravillosamente bien que va la Caja, los objetivos conseguidos y las próximas metas a perseguir, pero a Juan le va entrando la mala hostia y empieza a rezar otra vez en arameo. "Te veo raro Juan", le dice un compañero. "¿Raro yo? Lo que no entiendo es cómo una empresa tan eficiente como ésta, tiene tíos tan burros como yo".

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