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“Mobbing”, terror en la oficina
Hace aproximadamente un año, un juez de Barcelona consideró por primera vez el “mobbing”o acoso moral en el trabajo como delito penal. Admitió así a trámite la denuncia de un trabajador que acusó a su jefe de hacerle imposible su vida profesional. Esta decisión es un paso más en el reconocimiento de un trastorno, que, según los últimos estudios, afecta a más de 12 millones de trabajadores en la U.E., de los que dos y medio son españoles.
Según un estudio de Iñaki Piñuel, profesor de la Universidad de Alcalá de Henares, el 16% de los trabajadores españoles dice haber sufrido acoso psicológico en los últimos seis meses. Los grupos de riesgo son las mujeres, los jóvenes y los empleados eventuales. El problema no es nuevo, pero se ha agudizado con las nuevas formas de organización en el trabajo. Se trata de la relación hostil en el ámbito laboral dirigida por un individuo o un colectivo contra otro. Ignorarle, encomendarle tareas por debajo de su cualificación, hablar mal a sus espaldas o criticar su capacidad en el trabajo son conductas frecuentes.

El individuo acosado queda así en una posición de indefensión. Según explica José L.González de Rivera, psiquiatra y autor del libro “El maltrato psicológico”, el mobbing es como un virus, hay personas que tienen una cierta invulnerabilidad, pero hay otras que son muy sensibles. Estas personas desarrollan fácilmente depresión, trastornos del sueño, fatiga continua, hipersensibilidad y también náuseas, mareos, dolor muscular y de espalda. El mobbing puede incluso llevar al suicidio, pero lo que más daño hace es no poder desarrollar de forma satisfactoria su trabajo.
Este psiquiatra asegura que precisamente los más perjudicados por el trastorno derivado del acoso, son los empleados más competentes y a los que más les gusta su trabajo. A los que desarrollan su actividad laboral sólo por dinero, el acoso no les afecta tanto.

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