Carterización: más por menos

La Caja apuesta de forma definitiva por la incorporación de la carterización de clientes como elemento de valoración en su política de retribución variable por un lado, y como mecanismo de fidelización o “blindaje” de los clientes estratégicos o más importantes de la entidad, por otro.


En el pasado mes de julio, la Caja reunió a los sindicatos para informarnos, como es preceptivo, de la puesta en marcha de este nuevo sistema retributivo y su adecuación al modelo comercial que la caja ha implantado.

Con fecha 22 de ese mismo mes, la Sección Sindical de U.G.T. presentó un informe para su estudio, en el que se recogían una serie de consideraciones que podrían haber mejorado de forma considerable este documento, pero la Caja fiel a su forma de actuar en este tipo de cuestiones, ni siquiera contestó para decir no a nuestras propuestas.

La opinión generalizada entre los responsables y empleados de oficinas, es que este nuevo sistema de retribución variable tiene una única finalidad: recortar los incentivos exclusivamente, además de apuntar que el modo de realizar la carterización puede provocar problemas indeseables de competitividad entre los empleados a la hora de la distribución de las carteras y de la gestión de las mismas, ya que no olvidemos que la retribución del esfuerzo individual, en muchos casos, supera el 50% del incentivo total en subdirectores, interventores y gestores, lo que puede acarrear que prevalezca la gestión de la cartera sobre el esfuerzo colectivo de la oficina.

En cuanto a la fidelización de clientes, entendemos que en una banca al por menor se puede fidelizar a los clientes solo con un servicio de calidad –trato personalizado, servicios, profesionalidad-, pero cuando se trata de operaciones importantes –préstamos hipotecarios, I.P.F, pólizas de crédito, descuento etc.- el precio es un factor decisivo a la hora de retener a los clientes. La incógnita es saber si la Caja está dispuesta a competir en precios con otras entidades, a la hora de retener a sus clientes más importantes.

Lo que sí está claro es, que actualmente el paisaje en las oficinas sigue siendo el mismo: masificación de clientes, lo que impide tratar adecuadamente al carterizado, personal contratado con escasa formación, movilidad entre el personal, jornadas de mediodía, o sea, de 12 horas, y unos precios que todos conocemos y que constantemente estamos peleando.

Para bien de todos, esperamos mejorar en un futuro, porque con este panorama, cualquier proyecto se puede convertir en más trabajo administrativo y otro impreso a rellenar todos los meses, con clientes carterizados que se van y otros que vienen.

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