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Un día cualquiera en su oficina
Son las 8,00 de la mañana y Juan Estresado pulsa la apertura de los cajeros automáticos para proceder a su cuadre; mientras dura el retardo conecta su terminal, prepara la caja fuerte e imprime el T.C.O.
Suenan las alarmas, son las 8,12 h. y saca los cajetines, cuenta el dinero...y sorpresa: comprueba que hay un descuadre y tendrá que comprobar el diario del cajero.
Son las 8,27 h. y en la puerta de acceso a la oficina, hay esperando unas 10 personas para entrar y a Juan Estresado todavía no le ha dado tiempo de cuadrar el cajero.
Se acerca el primer cliente a su mesa, quejándose de que sacó dinero en Málaga con su tarjeta Mastercard y que le han cobrado 12 euros; Juan le informa que ha hecho una disposición del crédito; el cliente, muy enfadado, comenta que desde que le cambiaron la tarjeta roja por la marrón no ha dejado de tener problemas, y que quiere cancelarla.
El siguiente viene a recoger un regalo de una de tantas campañas. Juan Estresado entra en el archivo donde hay unos 100 paquetes sin ordenar; al cabo de unos minutos sale y le comenta al cliente que su regalo aún no ha llegado. El impositor se marcha resignado pero con una mala leche que se la pisa, ya que quería el regalo para el santo de su esposa.
El teléfono no para de sonar, y mientras, otro cliente llega a su mesa para renovar su plazo fijo, advirtiéndole que en la competencia le dan el 3% a seis meses. Juan Estresado llama a Gestión de Sucursales y le dicen que eso es imposible y que le digamos al cliente que si el Mibor está al tal, que así la Caja pierde dinero. A Juan no le gustan esos argumentos y utiliza los suyos; es inútil, el cliente le pide que le preparen el dinero y que le hagan un cheque, sin comisiones claro.
El teléfono hecha humo y frente a la mesa de Juan Estresado ya hay 4 personas esperando turno impacientemente. Cuando se sienta el siguiente cliente le espeta: “Mira Juan, yo no puedo perder todos los días 1 hora en CajaMurcia; lo que tenéis que hacer es decirle al Egea ese que meta más gente y gane menos dinero.”
Se acerca la hora del desayuno y nuestro compañero mira de reojo como está el patio y se ve una mañana más ayunando sin ser musulmán. Mientras, en la cola, alguien se queja de que lleva pidiendo una funda para la tarjeta y alguien le contesta que a lo mejor le están poniendo música.
Más tarde, aparece una señora con muy mala uva manifestando que está de CASER hasta el moño, y que lleva un mes aguantando las protestas de su vecino. Al mismo tiempo, dos clientes están protestando porque sus libretas no funcionan en el cajero automático y otro pregunta que con quién tiene que hablar para que le anulen la dichosa comisión de mantenimiento.
Juan Estresado llama al dpto.correspondiente para consultar una duda sobre una campaña; la respuesta es contundente al otro lado del teléfono: ¿es que no te lees las circulares o qué? .Juan le responde que tiene más de 70 pendientes sin leer, a la vez que le agradece irónicamente su ayuda, recordándole que actualmente “sólo” están en vigor, las campañas de la Renta, Microondas, Cuchillos, Televisor, Tensiómetro, Batería, Ordenador, aparte de las de Seguros,Nóminas, Pensiones, Fondos de Inversión..
Después de abonar unos cheques a un cliente que protesta por la comisión, recibe una llamada de la Zona, recordándole la próxima reunión para tratar el tema de los Clientes Carterizados.
En la reunión le recuerdan la importancia de la carterización, la atención personalizada etc. Le enseñan lo fácil que es hacer una plan de pensiones, un seguro, la fiabilidad de la bolsa, los fondos etc.
Juan Estresado se ausenta un momento para ir al baño, y mientras se mira al espejo piensa: “Juan, o estos tíos no conocen tu empresa, o tú eres un inútil que no te enteras de la película” .
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