Reminiscencias del pasado más oscuro

Resulta especialmente preocupante el comportamiento de la "familia" Csicaprocamur cada vez que se aborda una negociación en la caja o se trata de celebrar unas elecciones, sean éstas a los órganos de gobierno, a la comisión de control del fondo de pensiones o sindicales.

La descalificación personal y el ataque a organizaciones democráticas reconocidas constitucionalmente son su discurso más habitual y su guía de campaña, al margen de su cacareada "independencia" de todos y de todo, faltaría más.

Atacan y calumnian por igual a sindicatos que a partidos políticos y van dejando caer, una y otra vez, lo oscuro y sospechoso que es participar democráticamente a través de estas organizaciones, tachando a las personas que las componen como obedientes fundamentalistas y ejecutores de sus malvados planes contra la sociedad. Menos mal que los demócratas somos muchísimos más y pensamos que estas organizaciones son las que articulan una sociedad libre y plural como la que nos dimos los españoles, tras la dictadura del general Franco. Son las personas las que se corrompen y ninguna organización se escapa, llámese iglesia, judicatura, medios de comunicación, partidos políticos y sindicatos.

Afortunadamente, en esta pequeña empresa se sabe casi todo y nos conocemos casi todos. También sabemos las andanzas de unos y otros y lo que nos mueve a hacer lo que hacemos cada uno.

Y es especialmente preocupante, porque este comportamiento fascista nace dentro de una empresa de titularidad pública y unos órganos de dirección compuestos entre otros por partidos políticos y sindicatos. Alguien debería poner freno a esta cruzada, aunque fueran los socios fundadores que dieron a luz a la criatura.

No les mueve para nada el mundo sindical; muy al contrario, nacieron para combatirlo con premeditación, alevosía, y notario incluido para dar fe de la "libre afiliación" al mismo. Fue creado e impulsado por los "líderes" de la Caja y vendido y vociferado por algunos jefes de zona de forma vergonzosa en asambleas-comidas con cargo al presupuesto.

Deben saber sus afiliados y seguidores, algunos de ellos convertidos de la noche a la mañana en sindicalistas de pro, que ante cualquier grave problema con la Caja los van a dejar tirados, porque nadie en este sindicato o asociación, o lo que se quieran llamar, tiene agallas para poner una demanda contra la Caja por grande que sea la injusticia. Sería ir contra ellos mismos, o sea, la locura.

Bueno y de "independientes" qué vamos a decir. ¿Vosotros creéis que esas personas que todos conocemos tienen verdadera autonomía para tomar decisiones que afecten a la Caja? Nos da la risa. Algunos van a ver al jefe con el pañal puesto.

Desde luego, no cabe duda que, puestos a elegir, es preferible ser pretoriano de una organización democrática que palanganero de una organización fascista.

volver al índice