El fin nunca justifica los medios Pasa el tiempo y va cambiando todo; bueno, no todo. Es cierto que cambian algunos procesos informáticos, que hemos cambiado de logotipo (la nueva imagen corporativa), que incluso han cambiado algunos de los "líderes" de nuestra entidad. Pero lo que no cambia, como no sea para peor, es el amable trato que se dispensa por parte de estos nuevos superjefes, y de los antiguos, al conjunto de curritos que formamos parte del "activo más importante de Cajamurcia". No nos vamos a extender sobre lo bien que lo estamos pasando con esto del euro, pero no se debe dejar pasar la ocasión de mencionarlo, otra vez, ya que es una buena muestra de cuáles son los mandamientos irrenunciables de nuestros dirigentes. La postura que han tomado ante la legítima solicitud del colectivo de trabajadores ha sido usar el escudo de "este gasto no puede soportarlo nuestra entidad". Lo que realmente importa a nuestros sesudos dirigentes es la cuenta de resultados y los famosos ratios de eficiencia; y si para que salgan hay que negar esto que entre todos nos hemos merecido, pues se hace; si además hay que prejubilar con cargo a reservas, pues se hace (aunque para muchos de nosotros sea nuestro mayor deseo, excepción hecha de algunos jefes -¿por qué será?-). Compañeros, parece evidente que la vanidad de algunos no tiene edad. Aunque no perdemos la esperanza de que con los años modifiquen su manera de gestionar una empresa mezcla de fundación y empresa como la nuestra. No decimos que no se busque el beneficio, sería estúpido por nuestra parte, pero sí que se pondere y se module éste a favor de políticas laborales más sociales. El fin nunca debería justificar los medios. Los medios que se utilizan para obtener la cuenta de resultados no están justificados. Si alguien
quiere presumir de algo en el foro de la CECA o ante instituciones públicas
y empresas privadas, que lo haga, pero no a costa de la salud y de las
economías de bastantes de los trabajadores de Cajamurcia. Tampoco
exprimiendo y abusando de la paciencia de nuestros clientes. No tienten
demasiado la suerte y maten la gallina de los huevos de oro. |