Evaluación
cajeros: Todos sabemos que cada cierto tiempo, en oficinas, nuestros jefes inmediatos nos evalúan según criterios injustos y arbitrarios de productividad, disponibilidad y otros, casi todo basado en las operaciones financieras, seguros, planes de pensiones, aperturas de cuentas y un largo etc., que hayamos podido captar. En teoría, tal y como rezaba el eslogan americanizado que nos inculcaban aquellos consultores traídos por nuestros dirigentes para mentalizarnos de la gestión comercial: "Todos somos vendedores". Aquellas reuniones estaban muy bien, sobre todo por los ágapes de los hoteles de turno. Pero luego, cajeros y cajeras coincidíamos en que ya teníamos bastante con nuestra labor diaria como para intentar vender productos comerciales. Degraciadamente, esta espinosa cuestión sigue latente en nuestra red, y muchos cajeros nos vemos sometidos a ciertas presiones y a condición de empleados de a pie. Y no digamos los méritos que han de realizar los contratados para prolongar tan siquiera su tiempo laboral. La dignidad y el trabajo de un cajero, por tanto, se miden en números. No se tiene en cuenta la gran cantidad de clientes que atendemos, que si bien realizan operaciones sencillas, siempre están ahí y les debemos nuestra mejor disponibilidad. Por ello, ¿cómo vamos a realizar una gestión si cuando tenemos un rato libre lo dedicamos a archivar, a ordenar monedas y billetes o a controlar el cajero automático? ¿Cómo podemos vender un producto si lo desconocemos por falta adecuada de instrucción? ¿Se evalúa correctamente nuestro trabajo administrativo, numeroso y a veces complicado? ¿Se tiene en cuenta nuestra opinión en el transcurso diario del trabajo colectivo? Menos mal que labor callada y trascendental que realizamos los cajeros. Por eso, yo les pediría a nuestros superiores que nos evaluaran más justamente. Que detrás de los logros de Cajamurcia está la gente, que somos nosotros, como dice Joan Manuel Serrat:
Y como reza el dicho popular: "No nos manden más jamones que tenemos la despensa llena". Un cajero cualquiera |