Una terapia recomendable

Como cada año por estas fechas, a una parte importante de los trabajadores/as de Cajamurcia se les llama a cumplir religiosamente con sus responsabilidades profesionales. En la Convención de Directivos de este año celebrada el pasado día 14 de marzo, la Dirección General nos hizo un doble llamamiento: a la austeridad en el gasto (el general y el de personal fundamentalmente) y a la dedicación e identificación con las directrices emanadas desde el equipo directivo de la Entidad. Estos dos mensajes/ objetivos (que, a grandes rasgos, no aportan gran novedad sobre otras convenciones) fueron considerados como imprescindibles para que podamos seguir siendo competitivos en el sector y mantengamos nuestro sitio al sol.

Donde sí hubo un cambio en el discurso tradicional de estos actos fue en el reconocimiento público que la Dirección General hizo sobre su cambio de política hacia nuestro fondo de pensiones. Admitir que ha sido erróneo su mantenimiento como interno contra todo y contra todos, es tan digno de agradecer como el propio cambio de actitud. No es desdeñable que la Dirección General, alguna vez, entone el "mea culpa". A nuestro entender, la flexibilidad fortalece a quien la practica y, desde ese pabellón, es más fácil que propicie la identificación y el esfuerzo que se reclama a la plantilla.

Valoramos éste como un camino deseable y esperamos que esta "nueva cultura empresarial" impregne a todos los niveles de la Entidad hasta dotarla del sesgo necesario. En ese sentido, el anuncio de propiciar una organización más horizontal y menos jerarquizada es un buen deseo que dará buenos resultados si se transforma en realidad.

Hay algunos aspectos que echamos en falta desde el punto de vista laboral en la Convención y creemos que debieran preocupar, tanto como nosostros, al equipo directivo de la Caja.

En primer lugar el empleo. En nuestras visitas a oficinas viene siendo habitual que sus responsables nos comenten, con creciente insistencia, su impotencia y ansiedad por la presión a que se ven sometidos en pro de las tareas y objetivos que les son asignados desde las distintas Subdirecciones Generales y Áreas de Servicios Centrales, sin un criterio objetivo en bastantes ocasiones.

Últimamente, esta circunstancia se ha generalizado de una forma alarmante. Los motivos según nos comenta son idénticos en todos los casos. Básicamente se refieren a la escasez de recursos humanos para hacer frente a las exigencias de los objetivos que se les demandan y a la dificultad de conseguirlos por lo excesivo de éstos. Parece evidente que en muchos casos es imposible compatibilizar las tareas administrativas y comerciales de los responsables de oficinas (directores, subdirectores, interventores, gestores comerciales) con los objetivos y los medios humanos que se les asignan. No es raro que responsables de oficinas con dos empleados (director y cajero) manifiesten que estarían dispuestos a duplicar los objetivos encomendados si contaran con los medios humanos necesarios que les permitieran salir a la calle y realizar su función comercial.

Además de en la cantidad, también es urgente avanzar en la calidad del empleo. El necesario "sentido de pertenencia" y la identificación con "la cultura empresarial" se producen si, y sólo si, la incertidumbre desaparece y la estabilidad profesional sustituye el empleo precario. Es cierto que se han dado algunos pasos en la reducción de contratos ETT'S, pero su sustitución por los de Obra y Servicio no es la mejor de las soluciones.

La Carrera profesional. Por señalar alguno de los temas candentes de este apartado, diremos que se hace imprescindible profesionalizar la figura, cada vez más importante y recurrente, del Gestor Comercial, dotándola de una categoría laboral mínima y de una formación adecuada a los retos encomendados. Es necesario igualmente posibilitar por la vía de la oposición y la promoción interna el ascenso de colectivos que por una razón u otra han visto truncadas sus expectativas profesionales y estancada su categoría laboral.

Por último, nos parece que hay que revisar determinados aspectos retributivos que abundan más en el desánimo que en la motivación. Año tras año venimos denunciando la tradicional e injusta penalización de las plantillas de oficinas que no consiguen el 70% de los objetivos marcados y la escasez de las retribuciones económicas asignadas. Pues bien, este año, además, se anuncia un cambio unilateral del sistema de cómputo de objetivos que creemos perjudicará las expectativas económicas de los afectados.

La Red Comercial es fundamental en la generación de nuestros recursos y requiere un tratamiento especial por parte de los responsables de la Entidad. No estaría de más que de vez en cuando se les escuchara y se tuviera en consideración sus sugerencias y demandas. Tampoco se puede abandonar a su suerte la promoción de los empleados de Servicios Centrales, cuyo soporte se hace necesario para el buen funcionamiento de la Red.

Nosotros así lo hacemos y así lo reclamamos y a ello vamos a destinar nuestros próximos esfuerzos una vez encarrilado el fondo de pensiones. Sacrificar en todo ello una porción del sacrosanto margen puede dar resultados impresionantes a corto plazo.

volver al índice