Objetivos Más “Madera” Otro apretón de tuerca en los objetivos de las oficinas. Al grito de Caña al mono que es de goma y por si fuera poca la presión que soporta gran parte de la red de oficinas, desde el mes de septiembre, terminado el período vacacional, la Subdirección General Comercial y las Jefaturas de Zona han entrado en una dinámica de acoso y derribo por agotamiento, de los responsables de gran parte de las oficinas. El motivo, según dicen, la pérdida de cuota de mercado. Aunque por otro lado la cuenta de resultados de la entidad para el año 2000 mejore la del año anterior y vaya en consonancia con las estimaciones que se hicieron para este ejercicio. La mayoría de las oficinas están cumpliendo sus objetivos, ya de por sí altos, pero lo que parece inevitable es que la mayor proliferación de oficinas de otras entidades que se están ubicando en la región, amenacen y minoren nuestra mayor cuota de mercado. Sobre todo si las entidades que están estableciéndose son del tamaño de La Caixa y Cajamadrid, con un potencial mayor que el nuestro y con recursos suficientes como para extender su red a nivel nacional en muy poco tiempo. El nivel de dedicación de la plantilla creemos que está más que demostrado. Lo que parece difícil de conciliar es el mantenimiento de una cuenta de resultados excelente como la nuestra (en los primeros escalones del ranking en términos relativos), con los medios humanos de que se disponen. La escasez de personal y el nivel de contratación temporal (en bastantes casos con necesidades lógicas de formación para cubrir sus tareas), aspecto éste que suma como plus de dedicación para el resto de los componentes de las plantillas; la avalancha de escritos y controles para cumplimentar remitidos desde Servicios Centrales y Jefaturas de Zona; las múltiples reuniones; la asistencia a cursos, etc., etc., hace muy difícil por no decir imposible mantener el equilibrio necesario para cumplir satisfactoriamente con la responsabilidad del cargo. Llegados a este punto, lo que requiere la situación son soluciones, no añadir problemas a los aquí enunciados, y esto fundamentalmente depende de quien ostenta el poder de decidir cuál será el camino a recorrer y las consecuencias que de ello se derivan. Tenemos la convicción de que es posible mantener la competitividad de la entidad, sin necesidad de llegar a extremos insostenibles en el tiempo. Los empleados son personas con vida privada propia, no un juguete en pro de unos objetivos cada día más inalcanzables. ¿Todavía no se han dado cuenta de que la vida privada es un factor clave en el rendimiento? Es triste ver cómo crecen las cifras del estrés, el número de los workaholic, la cifra promedio de horas semanales de trabajo, las separaciones o los niños que se educan en soledad. En algunas empresas, se vende el mito de que para tener éxito no hay que poner límites a las horas de trabajo o a la disponibilidad. Por absurdas que éstas sean o por perjudiciales que resulten para la vida privada. Lo que más valoran muchos empleados es la calidad de vida profesional, que permite tener una calidad de vida personal, en donde tienen cabida la familia, los amigos y las aficiones. |