UGT, en contra de la privatización de las Cajas de Ahorros Una vez más, los medios de comunicación se hacen eco del interés existente en algunos círculos financieros y políticos por privatizar las Cajas de Ahorros. El señor Blesa, presente ejecutivo de la Caja de Madrid, con la excusa de que el tamaño es cada vez más determinante para poder competir, deduce que las Cajas de Ahorros deben ser privatizadas. La emisión de cuotas participativas por parte de Caixa Galicia es también un hecho preocupante, pues este mecanismo se creó con el objetivo de recurrir a él en caso de que las Cajas tuvieran problemas de liquidez, lo que no ocurre en esa entidad, y, por tanto, hay que interpretarlo como otro intento torticero de privatización, pues si en principio no se reconocen derechos políticos a quienes adquieren esas participaciones, es evidente que cuando esta situación se extienda se argumentará que no resulta razonable que alguien arriesgue su dinero sin poder decidir acerca de los destinos de la empresa en la que invirtió. Ambas actuaciones pretenden la expoliación de las Cajas de Ahorros al conjunto de la sociedad, convirtiéndolas en Sociedades Anóminas, controladas por unos cuantos que, con una mínima inversión, adquirirían la propiedad de una pequeña parte del patrimonio de las mismas, diluyendo el resto entre pequeños accionistas, y, así, gestionarlas a su antojo, eliminando un elemento importante de competencia en el sector financiero, en un momento desaforado de fusiones y absorciones de Bancos, llevándolo a un régimen de cuasi oligopolio. Puede parecer lógico que los Bancos reivindiquen la privatización de las Cajas, pues éstas introducen un importante elemento de competencia y controlan aproximadamente el 50% del sector financiero, pero resulta inaudito que los más perseverantes y los que más recovecos buscan para privatizar las Cajas sean algunos Presidentes de estas Entidades, con lo que traicionan el espíritu de las mismas y dividen a sus consejeros en dos fracciones, politizando y debilitando la Entidad. Las Cajas de Ahorros, por su propio origen y naturaleza jurídica y por carecer de accionistas, son propiedad de sus impositores y, en definitiva, del conjunto de la sociedad. Al no tener que repartir dividendos entre accionistas ni participación en beneficios entre los miembros de los Consejos de Administración, las Cajas pueden y deben cumplir un importante papel social. El Presidente que esté abogando por la privatización de las Cajas, ya no es digno de serlo, pues ha dejado de representar el auténtico espíritu de la empresa que dirige y piensa más en la defensa de una ideología concreta y de los beneficios económicos que les reportaría el mantenerse como Presidente de la nueva Sociedad Anónima, como ha sucedido con otras empresas recientemente privatizadas y que están en el pensamiento de todos. Desde UGT venimos auspiciando un consenso, en el sentido más amplio, sobre el futuro de las Cajas de Ahorros. Las organizaciones políticas y sindicales deberían llegar cuanto antes a acuerdos que permitan garantizar en el futuro la actual situación jurídica del sector de Cajas de Ahorros. |